Curso de Field Target

Autor: Carlos M. “Charly”

 


 

 

 

6. CARABINAS.

 

   Tras hablar con mucha gente durante estos años, he reparado en que existe un gran desconocimiento en general sobre este tipo de armas, por lo que no está de más ver un resumen desde sus orígenes y cómo han ido evolucionando, para así comprender mejor lo que tenemos hoy en día. Nos centraremos en las armas portátiles, aunque también se crearon cosas bastante más grandes en el campo militar.

 

6.1. Un poco de historia sobre las armas de aire.

  

   La historia de las armas de aire se remonta a mucho tiempo atrás, se podría afirmar que para hallar el origen del uso de esta tecnología tendríamos que mirar varios miles de años atrás, considerando la cerbatana como la primera arma que utilizó la fuerza del aire para impulsar un proyectil y, por tanto, se considera como la antecesora de las posteriores armas de aire. Lógicamente, la evolución ha sido grande, sin embargo, las actuales armas de aire comprimido se desarrollan utilizando el mismo principio, la energía de impulsión se consigue mediante el impulso del aire u otros gases comprimidos.

Aunque es difícil averiguar con exactitud cuando comenzaron a fabricarse las armas de aire comprimido por primera vez, debido a los pocos restos que hay, en Europa, los historiadores estiman que el período más probable para su primera aparición fue a mediados del siglo XV.

El autor Eldon G. Wolff documentó una gran cantidad de menciones tempranas de armas de aire en su libro, Air Guns, de 1955. Da un rango de fechas posibles para la primera arma de aire, basándose en varios documentos antiguos encontrados que datan de 1474 a 1608. Muchas de estas citas se originan, o al menos nombran, la ciudad alemana de Nuremberg a mediados del siglo XVI como el lugar de nacimiento. Nombres como Guter y Lobsinger se mencionan más de una vez, junto con la fecha de 1560.

La pieza más antigua que se conserva data del año 1580, y se trata de una carabina de muelle (también llamada de pistón), ya que es esta pieza la encargada de comprimir el aire existente dentro del cilindro del arma, que impulsa e balín que saldrá disparado.

El uso más difundido de este tipo de armas de aire en sus comienzos fue la caza. Al ser unas armas de alto coste, eran sólo los nobles quienes se podían permitir su uso con mayor asiduidad. Eran armas muy eficaces, capaces de abatir a piezas de gran tamaño como jabalíes o ciervos de un solo disparo.

Armas de muelle / pistón.

   ¿Qué pasa con las armas de muelle con las que estamos más familiarizados? ¿Cuándo llegaron a existir?

Alrededor de la década de 1840 se empezaron a construir las primeras armas de galería con muelle / pistón, mayoritariamente de cañón liso. Un arma de galería funciona igual que cualquier otra de aire de muelle / pistón. El pistón es impulsado hacia adelante por resortes, comprimiendo rápidamente el aire en frente de él, que empuja el dardo hacia afuera del cañón. Utilizaban resortes en espiral, son resortes planos que se han enrollado y estirado. Los de la siguiente imagen pertenece a un arma de galería David Lurch de la década de 1860.

Resortes en espiral

Detalle de los resortes en espiral y la guía del resorte en su interior.

Arma de galería David Lurch 1860

 Arma de galería David Lurch. Década de 1860.

Arma de galería David Lurch 1860

Detalle de la manivela de carga y de la cámara de compresión.

En la década de 1870, los fabricantes de armas de aire como Quackenbush usaban resortes de acero en espiral que permitían que los tubos de resorte se hicieran más pequeños. Las armas comenzaron a tomar la apariencia que vemos hoy.

Armas de aire precomprimido (PCP).

   El sistema de muelle o resorte, junto con el de aire precomprimido (PCP) fueron los dos sistemas de carga más empleados desde los inicios del desarrollo de las armas de aire. Este último sistema consiste en un depósito de aire natural que pasa a una válvula, esta se abre a través del accionamiento del gatillo. Así el aire queda liberado impulsando la munición que se encuentra albergada en el interior del cañón y que sale disparada a grandes velocidades. Sin embargo, los problemas de carga, sumados a la inestabilidad de los depósitos de aire de la época (a veces explotaban), el coste de los depósitos y el esfuerzo físico y mental que requerían, hicieron estas armas poco prácticas para su producción masiva y para el ámbito bélico, y los fusiles de avancarga se convirtieron inexorablemente en el arma perfecta de los conflictos modernos.

Hasta 1780 no llegaría la que es considerada como la primera arma de PCP de la historia, inventada por el armero italiano Bartolomeo Girandoni para el ejército austriaco (el cual tenía todo un regimiento armado con fusiles de aire) en el contexto de las guerras napoleónicas entre Francia y Austria (Rebelión Tirolesa). Era un fusil de repetición con un cargador de tubo paralelo al cañón de hasta 22 bolas de plomo calibre .462 (11,68 mm), que eran introducidas de una en una a la recámara mediante un simple empuje lateral de un émbolo, siendo capaz de hacer hasta 20 disparos por minuto. La velocidad de este fusil fue una gran novedad en la época si lo comparamos con los fusiles de avancarga empleados por el ejército napoleónico, que únicamente podían llegar a hacer hasta 3 disparos por minuto. Además, el fusil de aire Girandoni era mucho más preciso. La eficacia del arma fue tal que Napoleón llegó a dictar una orden donde mandaba ejecutar a todo aquel soldado enemigo que estuviese armado con un fusil de aire comprimido. Todos los relatos que nos han llegado indican que los austriacos usaron esas armas de aire con eficacia mortífera contra las tropas francesas de Napoleón Bonaparte durante la Campaña Tirolesa y se dice que eran suficientemente potentes para matar un hombre a 150 yardas de distancia.

Rifle Girandoni

Las ventajas del arma incluyen una alta cadencia de tiro, nada de humo, retroceso relativamente bajo y menos ruido que un mosquete. Sin residuos de polvo negro para ensuciar el orificio, necesitaba menos limpieza. Los tiradores pueden cargar y disparar mientras están acostados, pero también tenían desventajas significativas: el mecanismo era complejo y frágil. Como la mayoría de los rifles de la época, era demasiado frágil para montar una bayoneta. Se necesitaban 1.500 golpes en una bomba de mano (similar a una bomba de bicicleta moderna) para cargar el cilindro de aire de 0,74 litros hasta la presión de funcionamiento, que a ciencia cierta se desconoce por haberse reparado la válvula en su día, en todo caso, sería mayor de unos 800 psi (~55 bares), pues no da suficiente para realizar la cantidad de disparos especificados en el manual original y menor de los 1300 psi (~89,6 bares) que podía entregar la bomba de mano. Una vez cargado el depósito, podía realizar hasta 70 disparos antes de que tuviese que ser reemplazado, si bien, se recomendaba sustituirlo al cabo de los 20 disparos para aprovechar toda la potencia y precisión del arma. Lógicamente, si la bomba se perdía o se dañaba, el arma se volvía inútil.

Detalle de la válvula del rifle Girandoni 

En 1815, fue retirado del servicio, pero antes, alrededor de 1803, una de estas armas terminó en Filadelfia, Pensilvania. Un ayudante del presidente Thomas Jefferson, el capitan Meriwether Lewis (1774-1809) adquirió la pieza. Cuando Jefferson envió una expedición (Lewis & Clark) para explorar el Territorio de Luisiana recién comprado, Lewis llevó consigo a los Girandoni para impresionar a las tribus nativas que encontró. Esta pieza se conserva a día de hoy y puede verse en el museo de la Asociación Nacional del Rifle en Fairfax, Virginia.

Peso: 4,5 Kg. / Longitud: 1,2 metros. / Velocidad en boca: hasta 300 m/s.

Alcance efectivo: hasta 137 metros.

Tras varias pruebas de precisión y fuerza realizadas con una versión civil de esta arma, se concluyó que la potencia del rifle Girandoni es comparable a la de una pistola Colt .45 ACP, pero con 13 balas más en el cargador... algo nada despreciable para el siglo XVIII.

Armas de fuelle.

   Aquí hay discrepancias entre distintos autores acerca de su línea temporal. Algunos afirman que, dado el diseño esencial, el arma de fuelle es lógicamente la forma más temprana de arma de aire, sin embargo, que esos ejemplares que han sobrevivido son más nuevos que los PCP de gran calibre que acabamos de analizar.

Una pistola de fuelle es una forma de arma de muelle en la que un poderoso resorte cierra un fuelle de aire ubicado en la culata hueca del arma, lo suficientemente rápido como para generar una ráfaga de viento: el viento que se coloca detrás de un proyectil. El proyectil de elección era un dardo, porque la fuerza del viento era demasiado pequeña para propulsar una bala de plomo. La perforación fue suave y las armas que sobreviven parecen estar hechas para disparar a dianas. Dada su baja potencia, eso es probablemente para lo que fueron utilizadas.

Si bien no hay pistón en una pistola de fuelle, el fuelle realiza la misma función que un pistón en un arma de muelle / pistón. Comprimen aire ambiente rápidamente y lo dirigen detrás de un proyectil asentado en la recámara. El disparador de muchas armas de fuelle es tan ligero que se dispararán cuando la boca del cañón esté elevada. El peso de la pala del gatillo por sí solo es suficiente para liberar el fiador.

Pero el arma del fuelle dispara dardos, no balas. Es un arma de aire, pero no muy poderosa. Y hasta la fecha, no se ha encontrado ninguno que yo sepa que data del siglo XVI, aunque hay una mención de uno que data de 1570. Así que definitivamente fueron bastante antiguos, pero realmente no lo sabemos con exactitud. A partir de la evidencia física que queda, sigo creyendo que los PCP de gran calibre fueron anteriores.

Neumática de bombeo.

   Ya en 1645 nació el sistema arma por carga con bomba de múltiples bombeos. Como evidencia, hay un arma en el museo de Estocolmo cuya autoría se acredita al constructor Hans Koler a partir de esa fecha. Esta es un arma que tiene la bomba incorporada en la culata, con una barra deslizante en la que el tirador está en pie mientras bombeaba con toda el arma hacia arriba y hacia abajo. Ese aire estaba almacenado en un tubo de bronce o una sobrecubierta que rodeaba el cañón.

Cuando los PCP se fabricaron por centenares, las primeras de bombeo múltiple debieron haber sido mucho menos comunes. No fue hasta que la Compañía Benjamin Air Rifle comenzó a producirlos en volumen en 1899 cuando las armas de bombeo múltiple se hicieron populares y fueron vistas como meros juguetes. Mejoraron a medida que pasaba el tiempo, pero incluso hoy, los diseños que hay en el mercado producen potencias inferiores a los 18 julios en calibre .22.

La fabricación de fusiles y pistolas de aire no sólo se realizó en la mitad occidental del planeta (América y Europa), sino que también se desarrolló en la zona del Este. En la década de 1820, el inventor japonés Kunitomo Ikkansai creó una carabina de aire aplicando los conocimientos que había adquirido de la tecnología occidental, concretamente siguiendo modelos holandeses.

Armas de CO2.

   La aplicación del dióxido de carbono (CO2) a las armas de aire se debe a la inventiva de Paul Giffard (18??-1897) un investigador e inventor francés que desarrollo en 1859 una pistola de gas carbónico (Giffard Carbonic Gas Target Air Pistol) en calibres de 6 y 8 mm con una autonomía de 300 disparos por carga.

Giffard Carbonic Gas Target Air Pistol

 

Las pistolas Giffard no eran baratas, tenían grabados y niquelados y aún se ven preciosos hoy día tras tantos años. Su planta de potencia era un cilindro de CO2 extraíble que debía enviarse por correo a la fábrica para una recarga (en las décadas de 1870~1890 no había tantos lugares para obtener CO2 como los que hay hoy), y se produjeron durante unas 3 décadas, hasta que al fallecer Giffard se finalizó su producción, pero la idea de su diseño fue reproducida en parte en el año 1900 en la pistola sueca "Excellent".

A pesar de que los fusiles de aire comprimido se retiraron del escenario de la batalla bélica, su uso continuó, sobre todo destinado a actividades cinegéticas y deportivas. Este es el caso de Inglaterra, donde en la década de 1890 se empleó la carabina de aire comprimido en actividades de tiro al blanco. Fue una actividad que poco a poco ganó en popularidad, tal es así que se creó una Asociación Nacional del Fusil de Aire, que llegó a albergar a más de 4.000 clubes y asociaciones del fusil de aire de toda Gran Bretaña. Aunque el tiro deportivo se hiciese desde los primeros juegos olímpicos (Grecia 1896), no fue hasta 1984 cuando se incluyeron las armas de aire como una modalidad. La UIT (Unión Internacional de Tiro), creada en Zúrich (Suiza) en 1907 se mantuvo como organismo regidor del tiro a nivel internacional hasta 1998 cuando se constituyó la ISSF (International Shooting Sport Federation).

Si bien, hace un par de décadas, las armas de CO2 eran muy populares en tiro olímpico, actualmente, el uso de carabinas y pistolas PCP ha desbancando a las de CO2, siendo éstas todavía muy populares dentro del mundo de las réplicas, ya que la botella desechable de 12 gramos, comúnmente utilizada como planta de potencia, permite su ubicación en el interior de armas cortas sin desvirtuar de forma apreciable la apariencia original del arma de fuego a la que imita.

Tal como afirman muchos usuarios de armas de aire comprimido, las ventajas de las carabinas de PCP frente a las carabinas de CO2 son variadas, aunque todas ellas pueden concluirse en una: mayor precisión.

En primer lugar, la carabina de PCP, al igual que la de CO2, posee un retroceso (golpe que el arma efectúa sobre el hombro del tirador en el momento del disparo) casi imperceptible. Esto ofrece al arma mayor precisión al ser menor la vibración frente a un arma de muelle, pero, al mismo tiempo, las armas de CO2 tienen como principal desventaja que la precisión y velocidad del tiro depende en gran medida de la temperatura ambiente en que se realice el disparo, debido a las propias propiedades físicas del gas. En ambientes más cálidos la presión y velocidad son más altas que en ambientes fríos. Además, en las armas de dióxido de carbono al efectuarse el disparo la temperatura del gas desciende bruscamente disminuyendo por tanto la presión y la velocidad, por ello se recomienda hacer intervalos entre disparos para que el arma recupere temperatura. Esta es una característica que no presenta los PCP ya que son prácticamente insensibles a los cambios de temperatura y sus cambios de presión son inferiores.

 

Rev. 13/11/2017

 

 

 

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