Curso de Field Target

Autor: Carlos M. “Charly”

 


 

 

 

 

21. EL CONTROL DEL DISPARADOR.

 

   Cualquiera que sea el tipo de disparador o método de disparo, el resultado que se desea es el mismo: liberar el disparador sin que ello implique un movimiento del arma. Cualquier sistema de disparar que produzca constantemente este resultado es aceptable.

 

21.1. Requisitos generales.

 

Todos los disparadores deben ser:

      • Constantes: si el punto de liberación por la presión en el gatillo no es el mismo en cada tiro, es imposible tener buen control del disparo.
      • Confiables: no sólo para asegurar un buen rendimiento, sino también desde el punto de vista de la seguridad.
      • Suaves en su funcionamiento.
      • Poder ser activado con una presión razonablemente ligera.

También es deseable si:

      • Se puede ajustar en peso (menor o mayor presión para accionarlo).
      • La posición del gatillo se puede regular.
      • Fácil de ajustar.

 

21.2. Tipos de disparador.

 

   A pesar de que hay 4 tipos principales de disparador, sólo 2 han encontrado una aceptación general en el campo de tiro al blanco. Estos son los sistemas de disparador de uno y dos tiempos. 

Un tiempo: A veces llamado disparador directo, no tiene recorrido libre antes de su liberación. Significa que su contacto tiene que ser muy superficial si el disparador es muy sensible. Esto significa que los disparadores de este tipo deben de ajustarse a mayores pesos que los de dos tiempos. 

Dos tiempos: Este tipo tiene un recorrido suave antes de sentir una mayor resistencia. Más presión, más allá de este punto, liberará el disparo. Los disparadores de dos tiempos, al tener este movimiento libre ofrecen más seguridad y fiabilidad, que acaba al final de su recorrido. Debido a estos factores son más seguros en cuanto a disparos accidentales. Sin embargo, la mayoría de los disparadores de dos tiempos son, en realidad, de un tiempo a los que se les ha añadido un recorrido libre delante.

 

21.3. Peso del disparador.

 

   Se podría suponer, teniendo en cuenta que el resultado deseado es liberar el disparador sin mover el arma, que un ajuste del gatillo lo más ligero posible sería una ventaja, al introducir menos fuerza en el sistema. Sin embargo, esto no siempre es así. Un factor determinante es la habilidad de los tiradores para sentir el punto de liberación, el punto en el cual el arma dispara, no sólo durante los entrenamientos, sino también durante una competición. Por esta razón, los disparadores de las carabinas de Field Target rara vez se ajustan al mínimo. Un peso de alrededor de 100 gramos es suficientemente ligero para ser cómodo pero con buen tacto. La práctica nos dará el peso adecuado para cada tirador. Las carabinas más baratas pueden carecer de disparador ajustable, pudiendo sólo ser reajustado por un armero. 

Si tu carabina permite ajustar el peso del disparador, debes hacerlo por etapas, primero disminuye unos pocos gramos de peso y acostúmbrate a su nueva ligereza durante una temporada, cuando observes que los resultados son buenos, prueba a disminuir otro poco más la tensión, acostúmbrate nuevamente a la presión necesaria para realizar el disparo, tanto en entrenamiento como en competición, y así sucesivamente hasta que alcances un punto que consideres óptimo.

 

Debes recordar dos cosas fundamentales:

 

1.- No realices ningún cambio unos pocos días antes de cualquier competición, ya que probablemente no te dé tiempo a acostumbrarte a la nueva presión del disparador.

 

2.- Un peso muy bajo, al que estás acostumbrado y que te funciona bien en los entrenamientos, puede resultar inadecuado en competición debido a la tensión y estrés propios del momento, haciendo que algún tiro se te escape de forma involuntaria.

 

21.4. Agarre y operación del disparador.

 

operación del disparador

   La mano de agarre debe estar colocada de forma que permita al dedo colocado en el gatillo, apretar el disparador hacia atrás por la línea central de la carabina. No debe haber tendencia a que el dedo empuje el disparador ni a la izquierda o la derecha y por lo tanto la carabina. La mano debe colocarse de tal forma que al liberar el disparador no se produzca en la carabina elevación o caida. 

Las carabinas modernas tienden a disponer de la pala del disparador totalmente ajustable pero es aconsejable utilizar sólo la altura y posición longitudinal, la superficie de la pala del disparador debe ser lo más simétrica posible para que al disparar no se desplace el rifle a cada lado. Con la excepción de los tiradores con dedos muy cortos, no tienes que girar el gatillo alrededor del eje vertical. 

La cantidad de presión del agarre es una cuestión de preferencia personal. Aunque un gran número de libros de tiro al blanco sugieren la utilización de, aproximadamente, la misma fuerza empleada para coger un martillo cuando se golpea un clavo, es decir, un agarre bastante firme, hay una gran variedad de preferencias en la presión utilizada por los mejores tiradores. En general, sujetar la empuñadura y apretar el gatillo tiene que hacerse prácticamente con la misma fuerza. Los músculos y tendones que mueven los dedos trabajan juntos de forma más natural si se ejerce la misma presión y no hay mucha diferencia entre la fuerza individual en cada dedo. Sin embargo, se aplican una o dos normas generales:

    • La mano derecha no dirige la carabina sobre el blanco (para tiradores diestros, en los zurdos se aplicaría el mismo principio para la mano izquierda). 
    • La presión de agarre debe ser constante. 
    • Disparadores pesados exigen un agarre más firme. 
    • El agarre utilizado en carabinas de muelle es generalmente ligero.

 

Existe cierto debate sobre si el pulgar de la mano del disparador debería elevarse verticalmente, casi horizontal (como en la culata con agujero para el pulgar) o en algún punto intermedio. Mientras que el pulgar no esté activo durante la liberación del disparador, es decir, cambiando esta presión sobre el arma, entonces cualquiera de los métodos será correcto.

 

21.5. Métodos de operación.

 

   Hay muchas maneras de describir los medios para aumentar la presión sobre el disparador, hasta que el arma dispara. El clásico “apretar el gatillo” es quizás la menos precisa. Da la impresión de que la presión se incrementa sobre toda la mano, apretando el puño y gatillo como consecuencia. Nada podría estar más lejos de la verdad. En la correcta liberación del disparador, la única cosa que se mueve es el dedo que empuja el gatillo, el punto de mira sigue siendo estable y el arma dispara sin ningún tipo de movimiento extra que se transmite a la misma. Sin embargo, hay varios métodos utilizados para lograr esta acción. Todos los métodos están siendo utilizados por tiradores de elite en algún momento. Los gráficos a continuación ilustran varios métodos, pero en realidad los tiradores pueden desarrollar una versión que es la combinación de dos o más métodos.

 

Hay varios errores que se producen con mayor frecuencia al liberar el disparador: 

    • Uso de excesiva fuerza en el disparador: Es una aplicación de presión muy rápida, es aún peor si el dedo se acerca al gatillo rápidamente. 
    • Empujando rápidamente a través del primer tiempo, chocando con la presión del segundo tiempo y continuando el empuje. 
    • Accediendo al primer tiempo, luego se libera la presión poco antes de usar una fuerza excesiva en el segundo tiempo.

  

Todo lo anterior va a transmitir grandes movimientos al arma cuando disparas. 

 

operación del disparador

Para un disparador de un solo tiempo y una buena retención, el punto de mira se debe mantener y aumentar la presión hasta que el arma dispara.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Por otra parte, con una retención que no es tan estable, la presión se incrementa en etapas, parando el aumento cuando apuntamos fuera del área del blanco.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Algunos tiradores utilizan el disparador de un tiempo, pero el dedo índice hace un movimiento de pulsación en el gatillo antes de presionarlo rápidamente. Se basa en el principio de que es más fácil completar un movimiento que comenzar otro nuevo y reduce el tiempo de reacción de la liberación.

 

En caso de disparadores de dos tiempos estas técnicas son casi las mismas, pero parten del segundo tiempo y empiezan desde el peso del primer tiempo, pero no desde cero. Esto significa que el gatillo es más seguro y hay menor probabilidad de crear malos hábitos. 

operación del disparador

Para un disparador de dos tiempos y una buena retención, el primer tiempo se toma con decisión, entonces se apunta con precisión y la presión se aumenta regularmente sobre el segundo tiempo hasta que el arma dispara.

operación del disparador

Para un disparador de dos tiempos y una retención menos estable, el primer tiempo se toma con decisión, entonces la presión se incrementa en etapas, parando el aumento cuando apuntamos fuera del área del blanco.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Este método es similar al método de pulsación pero está aplicado a los disparadores de dos tiempos.

 

Implica asumir con decisión el primer tiempo y luego realizar movimientos de pulsación con el dedo antes de aumentar rápidamente la presión en el segundo tiempo.

El disparo tiene que ser siempre “inesperado”, ya que reduce la posibilidad de cambiar el modo o la fuerza que haces para sujetar el arma, pero también has de ser consciente de que ocurrirá, de lo contrario tendrías que apretar el gatillo hasta el final durante largos segundos esperando la sorpresa. Con cierta práctica puedes mantener la fuerza del disparador en el 80-90% de la fuerza de liberación y en el momento justo solo necesitarás un movimiento muy pequeño para disparar, y precisamente por esta pequeñez, puede ser un poco más rápido en comparación con un movimiento que empiezas desde cero. Es importante que el disparo pueda ser un movimiento rápido ¡¡¡pero nunca una sacudida repentina!!!

La mayoría de las carabinas de FT tienen un gatillo de dos tiempos, pero los disparadores de competición se pueden configurar bien de forma directa. Para los principiantes, sin embargo (especialmente en el inicio) se recomienda utilizar un disparador de dos tiempos con 80-100 g. Esto da una mayor seguridad en general, debido a que el dedo ya ha creado una tensión previa y la fuerza solo se tiene que aumentar, por lo tanto hay menos posibilidades de realizar una mala técnica de disparo. En cualquier circunstancia en la que aparezcan "los nervios del examen" serán más manejables con un disparador de dos tiempos.

Después de unos pocos años de práctica ya sabrás exactamente por qué, cómo y qué sucede durante el proceso de disparo. Puedes comenzar a experimentar (pero siempre ajusta una sola cosa cada vez, prueba con una gran cantidad de disparos y analiza las experiencias), y desarrolla unas características de disparo que mejor se adapten a tu forma física / mental.

Ten en cuenta que ésta es una parte importante pero no la única a tener en cuenta en el instante que estás efectuando el disparo. Debes recordar también que es fundamental tener una posición de tiro correcta, has de ser consciente de tu relación con el arma, tu ubicación con relación al blanco y los niveles de tensión - relajación muscular.

Cada parte de la técnica tiene que ver con el todo y cuán importante es trabajar cada una por separado, tomar conciencia y estimular la memoria neuro-muscular en cada entrenamiento.

Muchos tiradores se preocupan por la empuñadura del arma. Si está firme, si está segura y si les permite tomar correctamente la cola del disparador. Tanto se preocupan de esto que muchas veces olvidan entrenar específicamente la presión que los dedos medio, anular, índice y pulgar hacen sobre el arma. Y lo que es mucho más grave, no comprenden que la mayoría de los errores en la técnica de tiro se deben a una falta de entrenamiento en la correcta fijación de la articulación de la muñeca y no tanto en la posición de los dedos. La muñeca es una de las articulaciones más móviles del cuerpo humano y es la que debe mantenerse estable y rígida al momento del disparo. Este error es muy común y de difícil solución sin el debido entrenamiento. Por esa razón, es tan importante aprender conscientemente cada uno de los niveles de tensión muscular, articular y la correcta relajación del cuerpo.

 

 

 

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