Curso de Field Target

Autor: Carlos M. “Charly”

 


 

 

 

26. LAS CONDICIONES DE LUZ.

 

condiciones de luz, field target

condicioes de luz, field target

   La dificultad a la hora de afrontar un blanco puede aumentar si está colocado en una zona sombría, dentro de una franja boscosa o entre matorrales si además estamos disparando desde una zona soleada. En estos casos se produce un fuerte contraste luminoso. Localizar rápidamente el blanco con el visor y estimar su distancia de forma correcta se complica debido a que vemos todo muy oscuro, o el sol se encuentra frente a nosotros, en estas circunstancias la capacidad telemétrica del visor disminuye.

Si además de encontrarse en una zona sombría, el frente de estos blancos en vez de estar pintados de color claro, son negros o de color oscuro, literalmente “desaparecen” ante el visor e incluso a simple vista nos costará localizarlos.

En el caso de la fotografía de la derecha, vemos cómo el cartel se giró por el viento y el cuervo, de color negro, desapareció entre las sombras de los árboles.

Los tiradores expertos ya se han encontrado anteriormente en este tipo de situaciones comprometidas y conocedores de este problema, cada cual ha buscado algún tipo de solución, pero en lo que todos coinciden es, en que además, han realizado pruebas para poder determinar la distancia al blanco en condiciones de “oscuridad”, sobre todo para las distancias más largas y suele existir una diferencia en el paralaje con respecto a las condiciones normales incluso en visores de gama media-alta. Es otra de las causas por la que algunos llevan más de una escala en la rueda de paralaje o bien tienen en cuenta un “factor de compensación” adicional incluso según sea el color del blanco. (Es bien conocido el problema de algunos visores y cómo cambia la telemetría cuando el frente de la silueta es amarillo en vez de blanco o negro, debido al cambio de ángulo en la refracción de las lentes por la distinta longitud de onda de la luz reflejada).

No son pocas las veces que en una competición pierdes mucho tiempo intentando localizar los blancos, máxime en estas circunstancias, obligado a tener que andar bajando constantemente los aumentos del visor hasta que encuentras el dichoso blanco, para luego volver a restablecerlos mientras intentas no perderlo de vista. Existen algunos métodos que te resultarán de mucha ayuda:

Antes de ocupar el puesto de tiro localiza los blancos, guíate por los carteles de numeración y si fuese necesario, incluso sigue la cuerda de rearmado tirando de ella.

Apunta con los dos ojos abiertos. Si eres diestro, por el ojo izquierdo podrás localizar el blanco guiándote por el cartel de numeración.  Si tu cabeza está completamente vertical, alinea la línea horizontal izquierda de la cruceta del visor con el blanco, una vez alineada desplaza hacia la izquierda la carabina y el blanco aparecerá en el centro del visor. En el caso de que tu cabeza esté algo inclinada hacia la derecha, la horizontal de la cruceta deberá situarse por debajo del blanco, más cuanto más ladeada esté, luego desplaza igualmente la carabina a la izquierda (los zurdos al revés, claro). Con un poco de práctica verás como el tiempo necesario para centrar cualquier objetivo en el visor se va acortando rápidamente.

holografico sobre visor telescopico

Aunque parezca una tontería, hay personas que colocan una mira holográfica sobre una montura táctica por encima del visor. Con el punto rojo encaran el blanco y cuando ya lo tienen, bajan el ojo hasta mirar por el visor. También he visto hacer lo mismo con una marca encima del visor a modo de miras abiertas.

 

Si el sol está situado justo detrás del blanco, puede resultar casi imposible de enfocar a pesar de tener colocado un parasol en el visor y por tanto, de saber a qué distancia podría estar.

 

En condiciones de éste tipo, y si no podéis enfocar por ningún medio, es una buena idea apuntar a un objeto más cercano, como un árbol o una piedra, medir la distancia y a continuación sumarle de forma estimativa la distancia que hay desde el objeto elegido hasta el blanco, contando por ejemplo de forma aproximada los metros que hay entre árboles o referencias similares.

reductor de luz en el visor

En la imagen de la derecha podemos apreciar otro “invento” para intentar salvar la situación: es el anillo reductor que se coloca en la campana delantera del visor.

Normalmente se construyen a partir de una tapa flip-up a la que se le practica un orificio de diámetro inferior al de la campana y se le añade delante un pequeño tubo u otra tapa flip-up de diámetro inferior.

Con esto se consigue una disminución de la luz que entra, a modo de “disminución del diafragma”, como se haría en una cámara fotográfica para evitar una sobreexposición de la imagen fotográfica cuando hay mucha luz. (Ojo, no confundir con el uso de una lente para acortar la focal en aquellos visores cuyo paralaje no llega a la distancia mínima necesaria y así poder enfocar correctamente los blancos cercanos).

La desventaja de este tipo de sistema es que, igual que en la cámara, cuando cambiamos la apertura del diafragma, también cambia la profundidad de campo y el ajuste de paralaje fácilmente puede resultar erróneo si no se han hecho previamente una buena cantidad de pruebas en esas condiciones, realizándose las compensaciones adecuadas.

La colocación de filtros fotográficos delante de la lente frontal también altera el paralaje (en mi caso lo hizo de forma no lineal), por lo que si ya tienes graduada la rueda, y estás pensando en colocar uno, que sepas que te tocará hacer otra vez las medidas para todas las distancias.

proceso químico del ojo humano

Al tener el sol de frente  se produce una disminución de la capacidad de visión, el aspecto más inmediato es tratar de disminuir la cantidad de luz mediante la contracción rápida del iris en ambos ojos, independientemente de que solamente en uno de ellos haya existido el exceso de luz, pero dado el sistema que utilizamos habitualmente para apuntar esto influye más bien poco, el punto de luz que observamos por el visor (el exit pupil) cuando intentamos determinar la distancia al blanco estará normalmente entre 1,12 y 1,75 según el visor, bastante más pequeño de esos 3 mm que es el diámetro pupilar más pequeño de nuestros ojos cuando se cierra al máximo el iris, así que toda la luz que sea capaz de entregarnos el visor irá a la retina.

Sin embargo, el ojo humano es capaz de adaptarse de una manera sorprendente a diferentes niveles de luminosidad regulando el nivel de rodopsina en la retina (la rodopsina es la proteína de pigmento fotosensible que sirve para incrementar la sensibilidad del ojo en condiciones de baja luminosidad), el problema es que, al igual que la dilatación del iris es bastante más lenta que su contracción, se necesita tiempo para que se regenere e incremente la rodopsina, 15 segundos para empezar a generarla y un tiempo adicional de hasta media hora en función de la disminución de luminosidad.

En estos casos hay que tratar de “minimizar los daños” evitando que el ojo que no observa por el visor llegue a captar la más mínima luz durante la fase de estimación de la distancia, así por una parte evitamos agravar la pérdida de la sensibilidad lumínica y por otra, la disminución del contraste por el tratamiento que realiza el cerebro de la información procedente de ese ojo. A falta de otras cosas, un buen método puede ser taparse el ojo con una mano, mientras por el otro estimamos la distancia con el visor.

 

 

 

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