Veletas para Bench Rest

Autor: Emilio Palomares “SnowBall”


 

  Eploprm y yo hemos hecho una veletas a modo de prueba. Han dado buenos resultados, de hecho muy buenos, y son muy fáciles de hacer. Estas son las veletas en cuestión... La primera de ellas está hecha con tubos de cobre y alambre de este mismo material soldados con estaño.

El la segunda se recurre a los mismos materiales para el eje, pero en la hélice incorpora una de las piezas de un ventilador de refrigeración de un ordenador.

 

Los buenos resultarlos obtenidos con estas dos veletas se deben a que no sólo eran sus respectivas hélice las que se dejaban arrastrar por el viento, sino toda la longitud del tubo de cobre que hace de eje. En la tercera y última, mostrada a continuación, se cambiaron los materiales de construcción, siendo el cuerpo de aluminio y el eje un poco más grueso.

Veleta para bench-rest

  Excepto la veleta que recurre a las aspas de un ventilador de ordenador, el resto de las hélices están realizadas con un papel de acetato. A la primera y a la última veleta se les añadió en la parte posterior del molinillo/hélice un tope para impedir que éste pudiera torcerse.

Veleta para bench-rest

Dicho tope es relativamente importante pues cuando hay vientos fuertes el molinillo gira a mucha velocidad, pudiendo suceder que éste girarse en un plano distinto al estrictamente vertical y perpendicular a su eje. Esto imprimiría a la veleta un "momento" que le haría inclinarse indicándonos una dirección errónea.

Veleta

¿Pero qué sucede cuando la fuerza a la que sopla el viento no es lo suficientemente fuerte como para mover la hélice y, mucho menos, girar el eje de la veleta?... Pues que entran en juego los cordeles de hilo que pueden observarse en la primera de las fotografías de este artículo; y es que durante un día calmado son los encargados de efectuar la medida estimativa tanto de la velocidad como de la dirección del viento que sopla. Si observáis las colas de las veletas veréis que todas cuentan con un orificio destinado a anudar en ellas los cordeles de hilo.

  Todas ellas aguantaron varias noches a la intemperie, con vientos huracanados, sol, lluvia, nieve, y temperaturas bajo cero... ¡Vamos que están hechas unas campeonas!.

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